Tengo una larga relación con la tierra de los volcanes a los que cantara Rubén Darío,de 47 años. Desde aquel 1979 y un 19 de julio en que las columnas del "ejército popular sandinista", brazo armado del FSLN (Frente Sandinista de Liberación Nacional) entraron en Managua derrotando a Somoza, con uruguayos en sus filas. Entonces, con 28 años, aún creía en los cantos de sirena del comunismo castrista y leía "Primavera popular en Nicaragua" de Arismendi. Al año siguiente rompí con esa utopía y sufrí la brutal agresión que he relatado en LOS HOMBRES GRISES y en mi tuit fijado Desde entonces han sido 46 años y contando de lucha anticomunista.
En aquel 1980 comencé a ser corresponsal de la Resistencia Nicaragüense, que el gobierno castrista de Ortega llamaba "la contra" en el semanario Disculpe, dirigido por el autor de ese himno anticomunista tan olvidado, Hugo Ferrari.
La RN me enviaba por correo su boletín y yo lo publicaba con el seudónimo de Camilo Mattos, mezcla de Camilo Cienfuegos y Huber Mattos. También era "Eugenio Macarti" e "Ismael Herrera". Nos cuidábamos por posibles atentados.
Ortega gobernó hasta 1990, cuando perdió las elecciones con la Unión Nacional Opositora de Violeta Chamorro. Y perdió dos elecciones más hasta que volvió en 2006.
Ahora lleva 19 años de una dictadura similar a la de Corea del Norte, alineada con el castrismo y el chavismo. Con su esposa Rosario Murillo. Con el apoyo de Rusia, China y lo que queda del comunismo en el mundo.
Una dictadura que se recuerda poco, pero que hay que contribuír donde se pueda y todo lo que se pueda, a que termine, como las de Cuba y Venezuela.
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